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viernes, 21 de enero de 2022

UN DÍA BAJÉ A MIS HIJOS Y YA NUNCA LOS VOLVÍ A CARGAR.

Los cargué cuándo se habían lastimado. Los cargué cuándo estaban emocionados. Los cargué cuándo estaban cansados. Los cargué cuándo aún eran demasiado pequeños para ver lo que yo podía ver. Y de pronto un día los bajé y ya no los volví a cargar. Un día, sin darme cuenta, ellos se hicieron grandes. Demasiado grandes para caber en mis brazos. Demasiado grandes para colgarse de mis piernas. Demasiado grandes para descansar en mi pecho. Un día los bajé y ya no los volví a cargar. Un día, sin darme cuenta ellos se hicieron fuertes. Lo suficientemente fuertes para seguir adelante aunque estuvieran cansados; lo suficientemente fuertes para calmar su propio dolor. Lo suficientemente fuertes para enfrentar sus más profundos miedos. Un día los bajé y ya no los volví a cargar. Un día sin darme cuenta, ellos ya podían ver lo que yo podía ver y más: ellos podían ver la belleza del mundo, ellos podían ver a aquellos que la sociedad ignora, ellos podían ver soluciones dónde otros veían problemas, ellos triunfan y caen sin que yo esté ahí. Y aunque físicamente ya no los cargue, siempre estaré ahí para aplacar sus miedos, para escucharlos cuándo lo necesiten, para dar un aplauso por sus logros, para dar un consejo en tiempos de dudas o simplemente para abrazar sin necesidad de palabra alguna. Pero ya nunca descansarán en el borde de mi cadera o se quedarán dormidos con sus pequeñas piernitas colgando de mí. Ya nunca necesitarán mi ayuda para ver por encima de la gente. Ya nunca serán pequeños para caber entre mis brazos. Ya nunca levantarán sus brazos para que yo los cargue. ¡Pero siempre estaré ahí, disfrutando de su alegría y llorando por su dolor..!

miércoles, 19 de enero de 2022

VALGO

De tanto perder aprendí a ganar; de tanto llorar se me dibujó la sonrisa que tengo. Conozco tanto el piso que sólo miro el cielo. Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré. Me asombro tanto como es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo. Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía. Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a que me pidieran ayuda. Traté siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto como debe ser (incluyéndome). Hago sólo lo que debo, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran. Ví tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido. Aprendí que en esta vida nada es seguro, sólo la muerte … por eso disfruto el momento y lo que tengo. Aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mí me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea. Que la verdadera amistad si existe, pero no es fácil encontrarla. Que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad de que se lo pidas. Que ser fiel no es una obligación sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti. Eso es vivir. ... La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sinsabores… aprendí a vivir y disfrutar cada detalle, aprendí de los errores pero no vivo pensando en ellos, pues siempre suelen ser un recuerdo amargo que te impide seguir adelante, pues, hay errores irremediables. Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón pero siempre hay alguien realmente dispuesto a sanarlas con la ayuda de Dios. Camina de la mano de Dios, todo mejora siempre. Y no te esfuerces demasiado que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas. No las busques, ellas te buscan. Lo mejor está por venir”

viernes, 14 de enero de 2022

NO TE SIENTAS OFENDIDO

Si alguien te quiere herir, observa el dolor que oculta. Si alguien te quiere mentir, observa el vacío que guarda . Si alguien te quiere traicionar, observa la soledad que carga . Si alguien se burla de ti, observa los traumas que encierra. Si alguien te menosprecia, observa cuan grande es su miseria. Si alguien te envidia, observa su frustración interna. No te sientas ofendido por los defectos ajenos, trabaja por corregir tus defectos, corrige en ti lo más que puedas, se amable y bondadoso con quien más lo necesita. No te preocupes tanto por alimentar tu ego y empieza a alimentar tu alma.

miércoles, 12 de enero de 2022

"TE PRESTO MIS ZAPATOS."

Ven, te presto mis zapatos, para que te sumerjas a jugar un rato, en las mismas aguas donde yo me ahogué. Ven, te presto mis zapatos, para que camines la vereda de mi vida y tal vez puedas comprender. Ven, te presto mis zapatos, vive lo que yo he vivido, y dime si aún te molesta mi proceder. Ven, ponte mis zapatos, siéntete como me he sentido, y entonces me cuentas si aún puedes ser tan cruel. Sólo sabes una parte de la historia y juzgas desde lo que puedes ver. ¿Quieres tener el panorama completo? Ven, ponte mis zapatos, camina mi trayecto y luego dime si te duelen los pies.

lunes, 10 de enero de 2022

SÉ SIEMPRE AMABLE

Un hombre trabajaba en un frigorífico. Un día, cuando terminó su horario de trabajo, fue a una de las cámaras frigoríficas para hacer una inspección de última hora, pero por una fatalidad, la puerta se cerró él quedó encerrado. Aunque gritó y golpeó en la puerta con todas sus fuerzas, nadie lo oyó. La mayoría de los funcionarios ya se habían ido y era imposible oír los gritos salidos de dentro de la cámara. Cinco horas más tarde, cuando el hombre ya estaba al borde de la muerte, alguien abrió la puerta. Era el guardia de seguridad que le salvó la vida. Después de recuperarse, el hombre preguntó al de seguridad cómo fue posible que pasará por allí y abriera la puerta, cuando eso no formaba parte de la rutina de su trabajo. El de seguridad explicó: “Trabajo en esta empresa hace treinta y cinco años”. “Centenares de trabajadores entran y salen todos los días, pero usted es el único que me saluda por la mañana y se despide de mi por la tarde”. Los demás me tratan como si yo fuese invisible. Hoy, como todos los días, me dijo “HOLA” en la entrada, pero no oí su ‘HASTA MAÑANA”. Espero su “Hola” y su “hasta mañana” todos los días. Para usted yo soy alguien... Al no oír su despedida, sabía que algo podía haber pasado...