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martes, 6 de marzo de 2018
lunes, 5 de marzo de 2018
NÚMEROS ROMANOS
Los números romanos desde que los aprendí con diez años en
el colegio, me han gustado y me gustan mucho. Por eso hoy los traigo una
pequeña explicación. Espero que os guste.
La numeración romana es un sistema de numeración que se
desarrolló en la Antigua Roma y se utilizó en todo el Imperio romano,
manteniéndose con posterioridad a su desaparición y todavía utilizado en
algunos ámbitos.
Este sistema emplea algunas letras mayúsculas como símbolos
para representar ciertos valores. Los números se escriben como combinaciones de
letras. Por ejemplo, el año 2018 se escribe como MMXVIII, donde cada M
representa 1000, la X representa 10 más, V representa cinco unidades más y cada
I simboliza una unidad adicional.
Está basado en la numeración etrusca, la cual, a diferencia
de la numeración decimal que está basada en un sistema posicional, se basa en
un sistema aditivo (cada signo representa un valor que se va sumando al
anterior). La numeración romana posteriormente evolucionó a un sistema
sustractivo, en el cual algunos signos en lugar de sumar, restan. Por ejemplo
el 4 en la numeración etrusca se representaba como IIII (1+1+1+1), mientras que
en la numeración romana moderna se representa como IV (1 restado a 5).
Antes de que los árabes trajesen su sistema de numeración a
Europa (y de Europa a América y el resto del mundo), hace mucho tiempo, en la
Antigua Roma, los romanos inventaron un sistema de numeración que todavía
seguimos utilizando para algunas cosas. Son lo que llamamos números romanos.
Los números romanos están formados a partir de letras: X, L,
I, C, D… Cada letra tiene un valor numérico:
Para representar números romanos, debemos utilizar estas
letras, combinándolas y ordenándolas. Hay que seguir algunas normas:
Los símbolos se escriben y leen de izquierda a derecha, de
mayor a menor valor.
Cuando se coloca un símbolo de valor menor a la izquierda de
otro, se resta.
Los símbolos 5 y sus múltiplos (V, L, D) siempre suman y no
pueden estar a la izquierda de uno de mayor valor.
Se permiten como mucho tres repeticiones consecutivas del
mismo símbolo.
Un símbolo que aparece restando solo se puede repetir cuando
su repetición esté colocada a más de un símbolo de distancia a su derecha.
Solo se puede restar un símbolo de tipo 1 (I, X, C, M) sobre
el inmediato mayor de tipo 1 o de tipo 5 (V, L, D).
Normas para utilizar correctamente los números romanos:
El símbolo I solo puede restar a V y a X.
El símbolo X solo puede restar a L y a C.
El símbolo C solo puede restar a D y a M.
Hoy en día, seguimos utilizando los números romanos para
algunas cosas. Por ejemplo, en los siguientes casos:
Para nombrar los siglos:
Estamos en el siglo XXI
La Revolución francesa ocurrió en el siglo XVIII
Miguel Ángel pintó la Capilla Sixtina en el siglo XVI
Para nombrar a los reyes:
Fernando II de Aragón se casó con Isabel I de Castilla
El sucesor de Felipe IV fue Carlos II
Para numerar los tomos o partes de algunos libros o
películas:
Ayer vi en la televisión El padrino II
Para aniversarios, reuniones o festejos que se celebran
periódicamente:
El Ayuntamiento está organizando el IV certamen de
fotografía juvenil
viernes, 2 de marzo de 2018
jueves, 1 de marzo de 2018
QUE NO HACER EN UNA CLASE DE YOGA
Nueve cosas que nunca debemos hacer en una clase de Yoga
A veces, sobre todo al principio, todos cometemos este tipo
de errores, y en ocasiones es solo por desconocimiento de lo que son las normas
no escritas de la práctica de Yoga. Por eso voy a decir algunas de las cosas que nunca se deben hacer
en una clase de Yoga.
Es cierto que, por suerte, el Yoga se está popularizando
enormemente en Occidente y cada vez son más los gimnasios que tanto en EEUU
como en Europa, ofrecen clases de Yoga. Sin embargo, no por esto debemos
olvidar que una clase de Yoga no es una clase de Pilates o cualquier otro tipo
de fitness. El Yoga es mucho más que solo ejercicio físico. Se trata de una
práctica de autoconocimiento, a través de las asanas o posturas. El movimiento
físico es pues, solo un medio para abordar un viaje interior. Tiene, por lo
tanto, un fuerte componente espiritual que debe ser respetado.
Así que si estás empezando a practicar, tal vez te interesen
estas 10 cosas que nunca debes hacer en una clase de Yoga:
1. Llegar tarde.
Es muy importante llegar puntual a una clase de Yoga.
Respetar el horario de comienzo de una clase de yoga es muy
importante. Infórmate bien de a qué hora empieza la sesión y trata de estar en
el estudio unos diez minutos antes. Normalmente, las clases de Yoga se inician
con una toma de conciencia, un momento de reflexión en el que profesores y
alumnos tratamos de centrarnos, de situarnos en el momento presente, de
desconectar de la vida cotidiana y enfocarnos en lo que vamos a hacer. Si
durante estos momentos la puerta no para de abrirse, y se escuchan
continuamente los golpes de las esterillas contra el suelo, los pasos de los
rezagados que recorren la clase para coger bloques o cojines…es inevitable
distraerse y perder la concentración. Así que si de verdad un día no puedes
evitarlo y debes llegar unos minutos tarde, recuerda entrar en la sala con la
máxima discreción posible, evitando prácticamente ser percibido por los demás.
2. Entrar en clase con zapatos.
Es recomendable quitarse los zapatos y los calcetines antes
de entrar a clase. En primer lugar para mantener el espacio de práctica lo más
limpio posible. Y también porque dejar 15 pares de zapatos y calcetines en una
habitación pequeña y bastante caliente podría dar lugar a olores bastante
ofensivos.
3. No apagar el móvil, o incluso consultarlo durante la
clase.
Yo he visto cosas que no creeríais: he visto gente mandando
un WhatsApp, he visto practicantes, responder una llamada durante la clase.
Esto es una falta grave. Como os decía, los que practicamos Yoga lo tomamos
como un ejercicio de introspección. Para ello es necesario desconectar por unos
momentos del mundo exterior, y el requisito número uno es desconectar el móvil.
Por favor, apaga el móvil durante tu clase de Yoga.
4. No respetar una adecuada higiene personal y de tu
esterilla.
En Yoga practicamos descalzos, muy cerca unos de otros… Es
fundamental que observemos determinadas reglas básicas de higiene, para
nosotros y nuestra esterilla.
5. Usar perfumes fuertes o en gran cantidad antes de una
clase.
No confundamos, sin embargo, la higiene con bañarnos en
perfume antes de acudir a clase. Las aulas de Yoga son espacios cerrados, a
veces no demasiado grandes. Un olor demasiado fuerte puede resultar muy
desagradable.
6. Charlar continuamente con tu vecino de esterilla.
Recuerdo haber asistido a clases que parecían más bien
terapias de grupo, donde alguien empezaba a contar su vida durante la práctica,
otro le contestaba desde la otra punta y así sucesivamente. O bien haber
coincidido al lado de alguien que se pasó la sesión contándome el día terrible
que llevaba. Hay un tiempo y un lugar para cada cosa, y para revelar tu rollo
es mejor que esperes a estar en el bar con los amigos o en la consulta de tu
psicoterapeuta. El Yoga es un espacio de silencio, donde lo único que nos
interesa escuchar es nuestra voz interior.
7. Observar, corregir, ayudar o intentar ajustar a otros
alumnos. ¡O reírse de sus errores!
Durante tu sesión de Yoga, concéntrate en tu práctica. No
mires lo que están haciendo otros alumnos. No importa si tu vecino consigue o
no poner la pierna detrás de la cabeza. No tienes que competir con nadie, ni
sentirte frustrado por lo que otros hacen y tú todavía no. Tampoco debes
intentar exhibirte o presumir, estos son comportamientos movidos por el ego. El
Yoga es un viaje individual.
Por otra parte, evita la tentación de corregir a tu vecino
de esterilla, o incluso intentar ajustarlo en la postura. Deja que el profesor
haga su trabajo y aprovecha para observar tu propia asana.
Y por supuesto, evita reírte de los esfuerzos de otro, de
sus caídas o errores. En Yoga cultivamos la compasión y el respeto.
8. No respetar el espacio de práctica de los demás alumnos.
Para muchos practicantes, su esterilla es un espacio casi
sagrado, porque es en ella donde realizan un trabajo no solo físico sino, y
sobre todo, espiritual. Por ello es importante que tratemos de no pisar las
alfombrillas de otros al desplazarnos por la clase al inicio y fin de la
sesión, porque ello puede ser interpretado como una falta de respeto.
Asimismo, a menos que se trate de Yoga en pareja, es mejor
evitar el contacto físico con el resto de asistentes. Si estás demasiado cerca
de otro estudiante para estirarte completamente, debes buscar una variante para
la asana o realizarla solo hasta medio camino, pero nunca invadir el espacio de
práctica de otro.
9. Abandonar la clase antes de que el profesor la dé por finalizada.
Después de la relajación normalmente el profesor te pedirá
que regreses a postura fácil para despedir la clase. Entonces se dedican unos
instantes a la gratitud, a veces se recita una o varias veces la sílaba Om, o
se realiza algún otro tipo de pequeño ritual que da por concluida la sesión. Es
importante que esperes a que finalice completamente la clase antes de
levantarte y marcharte. Si un día no tienes tiempo suficiente, mejor sal de
clase antes de Savasana cuando todos se están preparando para la relajación, o
bien considera practicar en casa ese día.
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