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lunes, 5 de marzo de 2018

NÚMEROS ROMANOS


Los números romanos desde que los aprendí con diez años en el colegio, me han gustado y me gustan mucho. Por eso hoy los traigo una pequeña explicación. Espero que os guste.
La numeración romana es un sistema de numeración que se desarrolló en la Antigua Roma y se utilizó en todo el Imperio romano, manteniéndose con posterioridad a su desaparición y todavía utilizado en algunos ámbitos.
Este sistema emplea algunas letras mayúsculas como símbolos para representar ciertos valores. Los números se escriben como combinaciones de letras. Por ejemplo, el año 2018 se escribe como MMXVIII, donde cada M representa 1000, la X representa 10 más, V representa cinco unidades más y cada I simboliza una unidad adicional.
Está basado en la numeración etrusca, la cual, a diferencia de la numeración decimal que está basada en un sistema posicional, se basa en un sistema aditivo (cada signo representa un valor que se va sumando al anterior). La numeración romana posteriormente evolucionó a un sistema sustractivo, en el cual algunos signos en lugar de sumar, restan. Por ejemplo el 4 en la numeración etrusca se representaba como IIII (1+1+1+1), mientras que en la numeración romana moderna se representa como IV (1 restado a 5).
Antes de que los árabes trajesen su sistema de numeración a Europa (y de Europa a América y el resto del mundo), hace mucho tiempo, en la Antigua Roma, los romanos inventaron un sistema de numeración que todavía seguimos utilizando para algunas cosas. Son lo que llamamos números romanos.
Los números romanos están formados a partir de letras: X, L, I, C, D… Cada letra tiene un valor numérico:
Para representar números romanos, debemos utilizar estas letras, combinándolas y ordenándolas. Hay que seguir algunas normas:
Los símbolos se escriben y leen de izquierda a derecha, de mayor a menor valor.
Cuando se coloca un símbolo de valor menor a la izquierda de otro, se resta.
Los símbolos 5 y sus múltiplos (V, L, D) siempre suman y no pueden estar a la izquierda de uno de mayor valor.
Se permiten como mucho tres repeticiones consecutivas del mismo símbolo.
Un símbolo que aparece restando solo se puede repetir cuando su repetición esté colocada a más de un símbolo de distancia a su derecha.
Solo se puede restar un símbolo de tipo 1 (I, X, C, M) sobre el inmediato mayor de tipo 1 o de tipo 5 (V, L, D).
Normas para utilizar correctamente los números romanos:
El símbolo I solo puede restar a V y a X.
El símbolo X solo puede restar a L y a C.
El símbolo C solo puede restar a D y a M.
Hoy en día, seguimos utilizando los números romanos para algunas cosas. Por ejemplo, en los siguientes casos:
Para nombrar los siglos:
Estamos en el siglo XXI
La Revolución francesa ocurrió en el siglo XVIII
Miguel Ángel pintó la Capilla Sixtina en el siglo XVI
Para nombrar a los reyes:
Fernando II de Aragón se casó con Isabel I de Castilla
El sucesor de Felipe IV fue Carlos II
Para numerar los tomos o partes de algunos libros o películas:
Ayer vi en la televisión El padrino II
Para aniversarios, reuniones o festejos que se celebran periódicamente:

El Ayuntamiento está organizando el IV certamen de fotografía juvenil

jueves, 1 de marzo de 2018

QUE NO HACER EN UNA CLASE DE YOGA


Nueve cosas que nunca debemos hacer en una clase de Yoga 
A veces, sobre todo al principio, todos cometemos este tipo de errores, y en ocasiones es solo por desconocimiento de lo que son las normas no escritas de la práctica de Yoga. Por eso voy a decir  algunas de las cosas que nunca se deben hacer en una clase de Yoga.
Es cierto que, por suerte, el Yoga se está popularizando enormemente en Occidente y cada vez son más los gimnasios que tanto en EEUU como en Europa, ofrecen clases de Yoga. Sin embargo, no por esto debemos olvidar que una clase de Yoga no es una clase de Pilates o cualquier otro tipo de fitness. El Yoga es mucho más que solo ejercicio físico. Se trata de una práctica de autoconocimiento, a través de las asanas o posturas. El movimiento físico es pues, solo un medio para abordar un viaje interior. Tiene, por lo tanto, un fuerte componente espiritual que debe ser respetado.
Así que si estás empezando a practicar, tal vez te interesen estas 10 cosas que nunca debes hacer en una clase de Yoga:
1. Llegar tarde.
Es muy importante llegar puntual a una clase de Yoga.
Respetar el horario de comienzo de una clase de yoga es muy importante. Infórmate bien de a qué hora empieza la sesión y trata de estar en el estudio unos diez minutos antes. Normalmente, las clases de Yoga se inician con una toma de conciencia, un momento de reflexión en el que profesores y alumnos tratamos de centrarnos, de situarnos en el momento presente, de desconectar de la vida cotidiana y enfocarnos en lo que vamos a hacer. Si durante estos momentos la puerta no para de abrirse, y se escuchan continuamente los golpes de las esterillas contra el suelo, los pasos de los rezagados que recorren la clase para coger bloques o cojines…es inevitable distraerse y perder la concentración. Así que si de verdad un día no puedes evitarlo y debes llegar unos minutos tarde, recuerda entrar en la sala con la máxima discreción posible, evitando prácticamente ser percibido por los demás.
2. Entrar en clase con zapatos.
Es recomendable quitarse los zapatos y los calcetines antes de entrar a clase. En primer lugar para mantener el espacio de práctica lo más limpio posible. Y también porque dejar 15 pares de zapatos y calcetines en una habitación pequeña y bastante caliente podría dar lugar a olores bastante ofensivos.
3. No apagar el móvil, o incluso consultarlo durante la clase.
Yo he visto cosas que no creeríais: he visto gente mandando un WhatsApp, he visto practicantes, responder una llamada durante la clase. Esto es una falta grave. Como os decía, los que practicamos Yoga lo tomamos como un ejercicio de introspección. Para ello es necesario desconectar por unos momentos del mundo exterior, y el requisito número uno es desconectar el móvil.
Por favor, apaga el móvil durante tu clase de Yoga.
4. No respetar una adecuada higiene personal y de tu esterilla.
En Yoga practicamos descalzos, muy cerca unos de otros… Es fundamental que observemos determinadas reglas básicas de higiene, para nosotros y nuestra esterilla.
5. Usar perfumes fuertes o en gran cantidad antes de una clase.
No confundamos, sin embargo, la higiene con bañarnos en perfume antes de acudir a clase. Las aulas de Yoga son espacios cerrados, a veces no demasiado grandes. Un olor demasiado fuerte puede resultar muy desagradable.
6. Charlar continuamente con tu vecino de esterilla.
Recuerdo haber asistido a clases que parecían más bien terapias de grupo, donde alguien empezaba a contar su vida durante la práctica, otro le contestaba desde la otra punta y así sucesivamente. O bien haber coincidido al lado de alguien que se pasó la sesión contándome el día terrible que llevaba. Hay un tiempo y un lugar para cada cosa, y para revelar tu rollo es mejor que esperes a estar en el bar con los amigos o en la consulta de tu psicoterapeuta. El Yoga es un espacio de silencio, donde lo único que nos interesa escuchar es nuestra voz interior.
7. Observar, corregir, ayudar o intentar ajustar a otros alumnos. ¡O reírse de sus errores!
Durante tu sesión de Yoga, concéntrate en tu práctica. No mires lo que están haciendo otros alumnos. No importa si tu vecino consigue o no poner la pierna detrás de la cabeza. No tienes que competir con nadie, ni sentirte frustrado por lo que otros hacen y tú todavía no. Tampoco debes intentar exhibirte o presumir, estos son comportamientos movidos por el ego. El Yoga es un viaje individual.
Por otra parte, evita la tentación de corregir a tu vecino de esterilla, o incluso intentar ajustarlo en la postura. Deja que el profesor haga su trabajo y aprovecha para observar tu propia asana.
Y por supuesto, evita reírte de los esfuerzos de otro, de sus caídas o errores. En Yoga cultivamos la compasión y el respeto.
8. No respetar el espacio de práctica de los demás alumnos.
Para muchos practicantes, su esterilla es un espacio casi sagrado, porque es en ella donde realizan un trabajo no solo físico sino, y sobre todo, espiritual. Por ello es importante que tratemos de no pisar las alfombrillas de otros al desplazarnos por la clase al inicio y fin de la sesión, porque ello puede ser interpretado como una falta de respeto.
Asimismo, a menos que se trate de Yoga en pareja, es mejor evitar el contacto físico con el resto de asistentes. Si estás demasiado cerca de otro estudiante para estirarte completamente, debes buscar una variante para la asana o realizarla solo hasta medio camino, pero nunca invadir el espacio de práctica de otro.
9. Abandonar la clase antes de que el profesor la dé por finalizada.

Después de la relajación normalmente el profesor te pedirá que regreses a postura fácil para despedir la clase. Entonces se dedican unos instantes a la gratitud, a veces se recita una o varias veces la sílaba Om, o se realiza algún otro tipo de pequeño ritual que da por concluida la sesión. Es importante que esperes a que finalice completamente la clase antes de levantarte y marcharte. Si un día no tienes tiempo suficiente, mejor sal de clase antes de Savasana cuando todos se están preparando para la relajación, o bien considera practicar en casa ese día.