La ayuda es un fenómeno universal y no exclusivamente del
género humano. Si es verdad que somos
una de las especies que más depende del
apoyo de los demás.
Ayuda es la acción o actitud que realizamos con la intención
de aliviar o mejorar el sufrimiento de la otra persona. Es ante todo un acto de
comunicación, no sólo es la palabra, sino también la expresión corporal, la
mirada, los gestos, el contacto físico…
Todos sabemos y hemos comprobado el bien que nos ha hecho
una mirada, una sonrisa, un gesto en un determinado momento.
La ayuda no sólo beneficia al que la recibe, sino que la
persona que presta esa ayuda se favorece enormemente, disfruta del placer de
ser útil, se intensifica el sentimiento de amor y compasión hacía los demás. Nos sentimos
maravillosamente bien.
Dar y recibir, alimenta nuestra estima. Una nos permite
sabernos capaces y aportar algo y la otra sentirnos importantes y queridos por
los demás.
“Unos de los mayores
padecimientos es no ser nada para nadie”. Madre Teresa de Calcuta
Prestar un servicio a los demás crea una corriente de
confianza entre las personas, nos hace salir de nuestro ensimismamiento y nos
permite aprender y enriquecernos a
través de experiencias ajenas.


