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jueves, 7 de marzo de 2013

AYUDA



La ayuda es un fenómeno universal y no exclusivamente del género humano. Si es verdad que  somos una de las   especies que más depende del apoyo de los demás.
Ayuda es la acción o actitud que realizamos con la intención de aliviar o mejorar el sufrimiento de la otra persona. Es ante todo un acto de comunicación, no sólo es la palabra, sino también la expresión corporal, la mirada, los gestos, el contacto físico…
Todos sabemos y hemos comprobado el bien que nos ha hecho una mirada, una sonrisa, un gesto en un determinado momento.
La ayuda no sólo beneficia al que la recibe, sino que la persona que presta esa ayuda se favorece enormemente, disfruta del placer de ser útil, se intensifica el sentimiento de  amor y compasión hacía los demás. Nos sentimos maravillosamente bien.
Dar y recibir, alimenta nuestra estima. Una nos permite sabernos capaces y aportar algo y la otra sentirnos importantes y queridos por los demás.
Unos de los mayores padecimientos es no ser nada para nadie”. Madre Teresa de Calcuta
Prestar un servicio a los demás crea una corriente de confianza entre las personas, nos hace salir de nuestro ensimismamiento y nos permite aprender y enriquecernos  a través de experiencias ajenas.

miércoles, 6 de marzo de 2013

OFENSA



La ofensa es un arma capaz de herir el amor propio. Es una creación humana que deriva de la conciencia del ego y se sostiene con la soberbia y el narcisismo.
El sentimiento de ofensa no está genéticamente programado, es un producto tóxico generado por nuestra incompetencia emocional.
Todas las ofensas son vividas como agresiones, aunque no todas las agresiones provocan el sentimiento de ofensa. Ante el mismo estímulo, sentimos y actuamos de formas muy diferentes en función de nuestros recursos persónales. En función  de nuestra inteligencia emocional, de nuestros valores, de nuestra flexibilidad mental y de nuestro sentido del humor.
Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Así lo afirmó el científico Albert Einstein. No es necesario que exista un ofensor consciente para que alguien se sienta agraviado, ni siquiera que el ofensor sea una persona, (hay quien vive ofendido con la vida misma). Para convertirse en ofensor, sólo se precisa la existencia de una persona que sea susceptible de sentirse ofendida.
Hay personas inseguras, posesivas, con bajo nivel de desarrollo de su proyecto de vida, que la ofensa es la forma que han elegido para relacionarse consigo mismas y con los demás.
Ofender y sentirse ofendido es fácil, conscientes o no, lanzamos y recibimos mensajes que contaminan el medio emocional interior y exterior.
Para no vivir eternamente ofendidos, es importante no entrar en la espiral de agravio y dar salida adecuada a las emociones que surgen cuando nos sentimos heridos por la ofensa.

martes, 5 de marzo de 2013

CLAIRE




El Sábado día dos, partió para nuevas y bellas praderas Clairee. Que el universo te acoja, te guíe y tu luz brille en el firmamento. Te recordaremos por mucho, mucho tiempo, siempre permanecerás entre nosotros. La vida no termina, sólo que tu energía ha cambiado de plano o dimensión y ahora empieza una nueva faceta en otro lugar.
 Si pudiésemos tener consciencia de lo efímera que es nuestra vida, tal vez pensaríamos dos veces antes de ignorar las oportunidades que tenemos de ser y de hacer felices a los demás.
Muchas flores son cortadas muy pronto, demasiado pronto, algunas apenas un retoño. Hay semillas que nunca brotan y hay otras flores que viven la vida entera hasta que, pétalo a pétalo, tranquilas, pausadas, sin miedo, se entregan al viento.
A los humanos y a los animales nos pasa lo mismo y no hay manera de adivinar o saber cuánto tiempo nos queda de estar aquí, en este planeta.
 Cuando llega el momento de la partida, da igual la edad que se tenga, si verdaderamente hay que partir no importa la enfermedad que se pueda tener, pues hay enfermedades muy graves que sin explicación se curan y otras sin importancia, simples, al final se complican para que el ser se marche.
Tendríamos que estar preparados para la muerte al igual que estamos para la vida.
Para algunas personas hablar de muerte es tema tabú y en muchos hogares jamás se toca esa materia. No es mi caso, desde que yo me recuerdo siempre he hablado sobre la muerte con toda naturalidad y es que es, eso, algo natural desde que nacemos no hay nada más seguro.

lunes, 4 de marzo de 2013

EL CORAZÓN



Si el cuerpo fuera el sistema solar, el corazón sería el sol, el órgano que da la vida y alrededor del cual giran los demás.
Es sabido que determinadas emociones pueden acelerar el corazón o incluso hacer como si diera un vuelco.
A través del corazón las emociones pueden condicionar la salud del organismo entero.
Se sabe que el ritmo cardiaco guarda relación con la vida emocional y con el estado general del organismo y que además es posible regularlo para potenciar el bienestar. El corazón podría estar por encima del cerebro en la regulación de la vida emocional.
El ritmo cardiaco sigue un patrón propio y directamente condicionado por las emociones, además puede influir en el sistema inmunitario. Así, en el corazón puede encontrarse la explicación de por qué las personas enamoradas apenas caen enfermas y por qué las defensas bajan con la depresión.
Ciertos patrones rítmicos del corazón se corresponden con determinados estados emocionales. La compasión, el amor y el aprecio producen ritmos coherentes, mientras que el miedo, la frustración o la rabia se relacionan con ritmos incoherentes.
Cuando el corazón se sincroniza con el cerebro y el resto de ritmos corporales, se produce la coherencia psicofisiológica , necesaria para mantener una salud óptima. A nivel mental, esa armonía se aprecia en una reducción  del diálogo interno y del estrés, a la vez que se incrementa la intuición y el rendimiento intelectual.
Cada vez que se dirige la atención a una emoción positiva, el ritmo cardiaco cambia y el organismo entero se beneficia.