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martes, 28 de febrero de 2012

PÁJAROS



Tendríamos que ser como los pájaros, en todos los aspectos. Ellos siempre remontan, no solo el vuelo, sino de cualquier situación adversa. Construyen sus nidos con mucho esfuerzo, trayendo hierbas secas, pelos o lana de animales, todo lo que les sirve lo llevan en sus picos, para hacer una obra de arte como son sus nidos, donde la hembra va a poner los huevos y tanto el macho como ella los incuban y cuidan, hasta que los pajarillos nazcan.
No siempre es así de sencillo. Hay veces que con el nido ya terminado, llegan las inclemencias del tiempo, un animal, o un humano y se lo destruye. ¿Que hacen ellos?. No se rinden, vuelta a empezar de nuevo. Siguen trinando y trinando sin parar y construyendo un nuevo nido para poder poner sus huevos.
Los pájaros, siempre alegres, cantando y cantando. Algunos lo hacen de maravilla, es un gozo escucharlos.
Cuando ya tienen a sus polluelos, tanto la madre como el padre, van a buscar comida para alimentarlos y cuando uno se ausenta el otro se queda vigilando el nido. Cuidan y alimentan a sus hijos, les enseñan a volar y a buscarse la comida. Ya están preparados para volar solos. Les dejan marchar sin apegos, sin miedos. Simplemente cantan, siguen cantando, tan bellos, tan frágiles y a la vez fuertes como rocas para remontar el vuelo y volver a empezar.

lunes, 27 de febrero de 2012

SILENCIO


Que hermoso silencio, el que nos regala un amanecer.
Hay días que a la salida del sol, donde se puede, sentir y oler el prana que respiramos, inundándonos e impregnándonos por completo del silencio del cosmos, que hace que el chi, recorra nuestro cuerpo, erizandonos el vello. Ése, es el autentico silencio, que conecta nuestra alma con el universo.
Siempre hay sonidos, ruidos, un perro que ladra, un pájaro cantando, el viento meciendo las hoja de los árboles, los distintos vehículos circulando.
Hay que aprender a escuchar el silencio.
Dentro de la magnitud del silencio, hay distintas clases: silencios que inquietan y llenan de temor, silencios que dicen más cosas que las palabras, silencios que llenan de ilusión y esperanza, silencios de amor y compasión.
Maravilloso el silencio que consigue, mantener a la mente, en continua paz y armonía.
Toda actividad, realizada en el silencio, mejora en calidad y belleza.

"Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio"
"Es mejor ser rey de tu silencio, que esclavo de tus palabras"

viernes, 24 de febrero de 2012

CAMBIO




Todo esta en un continuo cambio. El universo se expande, nosotros cambiamos física y psíquicamente, el paisaje que nos rodea se transforma continuamente. Todos cambiamos, unos más que otros. Si nosotros lo deseamos y nos lo proponemos, el cambio puede ser inmenso.
Cuantas veces hemos oído eso de, "ésta persona, ésta, ya no cambia".
El proceso del cambio, es interno y hay que poner mucha voluntad, ganas y energía para ello. Todos los días, avanzamos en algo, por muy insignificante que sea. Los que estamos alrededor, no apreciamos el avance, si pasan unos años, sí que notamos la diferencia.
La verdad es que nos cuesta admitir, que nosotros o los demás cambiamos constantemente.
Hay veces, que, como hemos conocido a una persona desde chiquita ó adolescente y tenía este ó aquel carácter, en nuestra mente seguimos teniéndola y viéndola de igual manera, sin reconocer que han pasado los años y queriendo ó sin querer, se ha ido haciendo un cambio gradual en ellas.
Cuando el cambio es deseado y trabajado, es más espectacular, y lo valoramos más.
Algunas personas dicen, que ellos son como son y que no van a cambiar. No se dan mucha cuenta de ello, pero la transformación, existir existe, aunque solo sea inconscientemente.

jueves, 23 de febrero de 2012

LA BICICLETA



El sueño que tardo en cumplirse cincuenta años:
Corría el verano de mil novecientos sesenta y dos, cuando una niña inquieta de unos siete años, aprendía a montar en bicicleta. Se enseñaba en la bicicleta de su padre, que era enorme para ella. Tenía que montar por debajo del cuadro, al ser de hombre era muy alta y la niña no alcanzaba.
Como era una niña muy delgada y comía muy poco, su madre iba a donde estaba con un vaso en la mano, contenía una "yema" (huevo batido con azúcar y agua o leche) y le decía.-! Cornelia¡ !Cornelia¡ ven toma bebe te esto, para que tengas fuerzas y aprendas pronto a montar en bicicleta. Cuando aprendas a montar, te vamos a comprar una bicicleta para ti sola.
La niña que no soportaba el olor a huevo crudo, se lo tomaba, con la ilusión, la esperanza y la confianza de que las palabras de su madre fueran ciertas.
La chiquita aprendió a montar y bien, sin caídas importantes que recordar. Pero el tiempo pasaba y su añorada bicicleta no llegaba.
Un día su hermano le confirmo lo que ella ya intuía.
-Tu bicicleta, va a ir a buscar a la mía, que tan bien me iban a comprar cuando aprendiese a montar. Es decir, nunca me la compraron.
Pero Cornelia no perdía la esperanza e ilusión de tener su propia bicicleta, pequeña y de "señora".
Los años pasaban y Cornelia ya adolescente, seguía soñando con tener una bicicleta. Cuando veía una por la calle, se quedaba ensimismada mirándola, con la añoranza y el sueño de tener algún día una igual.
Con el paso de los años, el sueño se apaciguo y durmió en el fondo de su corazón. Pero no con ello se le olvido.
Cornelia se hizo adulta, se caso y tuvo una hija. Para el segundo cumpleaños, Cornelia le regalo una bicicleta, chiquitita como la niña. Para el sexto cumpleaños, Cornelia le volvió a regalar una bicicleta, esta era ya, la bicicleta que a ella le hubiese gustado tener cuando aprendía a montar.
Siguieron pasando los años y cuando Cornelia cumplió los treinta y cinco años, empezó a guardar monedas en una hucha, para juntar el dinero que costaba la bicicleta de sus sueños. En dos años lo consiguió. Ella todo ilusionada, fue a comprarse la bicicleta, no se lo podía creer, que por fin, iba hacer su sueño realidad.En esa época se habían puesto de moda las mountain bike. Cuando Cornelia llego a la tienda y dijo que quería una bicicleta de señora clásica de paseo. El vendedor se echo las manos a la cabeza y puso el grito en el cielo.- !Señora!, de esas ya no traemos, ya no se llevan. El dependiente trato de convencerla para que se comprara una bici de montaña con marchas, que era lo que estaba de moda.
Cornelia, ahogando su frustación y desilusión pero manteniendo su dignidad, dijo que no, que ella, se compraba una bicicleta como siempre la quiso o no se compraba ninguna. Aquel proyecto quedo aparcado.
Ese verano, sus hijos, si tuvieron dos hermosas bicicletas de montaña con marchas.
Cuando ya había cumplido, Cornelia, los cincuenta años, le volvió a la mente lo de comprarse una bicicleta. Ya se había pasado el bum de las bicicletas de montaña y se volvía a ver por las calles, las clásicas de paseo. Se lo comento a su marido, a éste le pareció muy bien, tan bien que, cuando ella llego a la tienda para verlas, el dependiente le dijo.- ¿Le gusta esta? ¿es bonita verdad?, pues si le gusta , es suya, su marido la ha dejado pagada esta mañana.
!!!!oooohhh¡¡¡. Si, era bonita, una hermosa bicicleta de señora, pero con muchas marchas. A ella, no le gustaba que tuviera marchas y cambios, tan difícil era, tener una bicicleta sencilla, clásica de paseo.
!Que remedio¡, después de tanto tiempo, el sueño se había cumplido, aunque no fuera al cien por cien.
Volvieron a pasar siete años más, cincuenta, desde aquellas tardes que la niña Cornelia, estaba aprendiendo a montar por debajo del cuadro, en la bicicleta de su padre. Y !milagro¡, el verdadero sueño de aquella niñita inocente, se cumplió por completo. !Al fin¡, llego, la añorada y soñada bicicleta de tantos años. Se la dejaron los Reyes Magos de Oriente.
Esta historia, dice, que si los sueños los mantenemos vivos en nuestros corazones, al final se cumplen. No importa el tiempo que tarden.