Este fin de semana he estado haciendo un curso de yoga, con un maestro que lleva muchos años haciendo y enseñando lo que es la esencia del yoga.
La enseñanza ha sido; vívelo todo en ti, experiméntalo y ves desprendiéndote del ego.
Todos sabemos que siempre se habla de tener un maestro o gurú a seguir y aprender bajo su tutela. Eso está bien para comenzar en el camino adecuado, desde luego, aprender de fuentes sabias, encontrar a personas que nos inspiran y nos muestran algunas pistas del camino es de gran ayuda, pero siempre y cuando no les entreguemos nuestro yo, renunciando a la capacidad de acceder a nuestra sabiduría interna. Pues en realidad aprender es simplemente recordar aquello que, en el fondo, ya sabemos. A partir de cierto momento, la propia vida se convierte en nuestra maestra. Reconocer a personas como maestras, está bien y es un acto de humildad. Podemos aprender de todas las personas que nos rodean, si estamos abiertos y receptivos. Y a su vez, muchas veces somos también maestros, aún sin pretenderlo.Todos contamos con el poder de recibir orientación de nuestro interior. Para tener acceso a nuestro guía interno es necesario meditar, meditar, meditar… y sé, tú maestro.



