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martes, 12 de marzo de 2013

SAUCE LLORÓN




Un día de primavera, junto a un curso de agua, apareció una plantita, pronto llamó la atención porque se desarrollaba con gran fuerza. Y no era para menos. Junto al arroyo, lejos de toda molestia, rodeada de paz, humedad y sol, creció y creció.

Meses más tarde encontró en el curso de agua un espejo, donde no se cansaba de mirarse y de admirarse por sus verdes y hermosas ramas. Aparentemente tenía todo lo que podía ambicionar y no necesitaba de nadie ni de nada y hasta ignoraba si existían otros árboles.

Durante un día nublado, ya que no se veía reflejada, tuvo una idea. Quiso levantar sus ramas, mirar lejos, como quien anhela nuevos horizontes. Quiso descubrir lo que la rodeaba, pero no fue posible, a pesar de que lo intentó varias veces. Sus ramas, como cansadas, seguían acariciando el arroyo.

Pensó en pedir ayuda, pero su orgullo se lo impedía. ¿Quién me ayudaría a mí? Pensaba angustiada. Y un escalofrió de tristeza sacudió su existencia.

La brisa agito sus largas ramas y luego, pausadamente, empezó a dejar caer lágrimas de impotencia, porque ya no podía erguirse para apreciar lo que la rodeaba.

Desde entonces se llama "sauce llorón".

Al ser humano, también suele pasarle lo mismo que al sauce. Se cree autosuficiente y cuando necesita ayuda, el orgullo le impide pedirla. Todos necesitamos de todos.

2 comentarios:

  1. El sauce llorón, es un reflejo de los humano. Nos cuesta pedir ayuda, nuestro orgullo o ego siempre estará, diciéndonos que no es necesario.
    Un abrazo.

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  2. Hay personas que se creen únicas e indestructibles. Viven en su mundo y no hacen favores a nadie. Dudo mucho que cuando necesiten algo de los demás y pese a su orgullo, tengan que pedir ayuda. Se la presten con agrado. Lo digo con conocimiento de causa. Un abrazo.

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