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jueves, 27 de julio de 2017

NO ESTÁ PARA LAVAR PLATOS


Papa Francisco en su homilía de la Misa celebrada en la Casa Santa Marta.
El Pontífice indicó que se debe evitar referirse a la mujer hablando solo de la función que cumple en la sociedad o en una institución, sin tener en cuenta que la mujer, en la humanidad, cumple una misión que va más allá y que no puede ofrecer ningún hombre: “el hombre no trae la armonía, la trae ella. Es ella la que traer la armonía, que nos enseña a valorar, a amar con ternura, y que hace que el mundo sea una cosa hermosa”.
Francisco relató cómo el Génesis explica que al principio el hombre estaba solo, sin compañía. Luego, el Señor toma una costilla de Adán y crea a Eva como carne de su carne. Pero el Papa recuerda que “antes de verla, le hace soñar con ella”. “Cuando falta la mujer, falta la armonía”, insistió.
El Santo Padre resaltó que el destino del hombre y la mujer es ser “una sola carne”.
Para ejemplificarlo, contó una anécdota que sucedió durante una audiencia en la que preguntó a un matrimonio que cumplía 60 años de casados: “¿Quién de los dos ha tenido más paciencia?”. “Y ellos que me miraban, se miraron a los ojos –jamás me olvidaré de aquella mirada–, después volvieron a dirigirse a mí y me dijeron, los dos al mismo tiempo: ‘Estamos enamorados’. Después de 60 años, esto significa una sola carne. Eso es lo que aporta la mujer: la capacidad de enamorarse. La armonía del mundo”.
El Papa explicó que la mujer no está “para lavar platos. No: la mujer está para aportar armonía. Sin mujer no hay armonía”. En este sentido, condenó el crimen de la explotación de mujeres.
“Muchas veces escuchamos: ‘Es necesario que en esta sociedad, que en esta institución haya una mujer para hacer tal cosa…’. No, no. La funcionalidad no es el propósito de la mujer. Es verdad que la mujer debe hacer cosas, y hace cosas como todos los demás. El propósito de la mujer es la armonía en el mundo".
"La explotación de las personas es un crimen de lesa humanidad, es verdad. Pero la explotación de la mujer es un crimen mayor, porque destruye la armonía que Dios ha querido dar al mundo”.

El Papa finalizó la homilía refiriéndose a cómo “en el Evangelio hemos escuchado de qué cosas son capaces las mujeres, ¿verdad? Aquella era valiente. Andaba adelante con valentía. La mujer es la armonía, es la poesía, es la belleza. Sin ella, el mundo no sería así de hermoso, no sería armónico. Me gusta pensar que Dios creó a la mujer para que todos nosotros tuviéramos una madre”.