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miércoles, 6 de marzo de 2013

OFENSA



La ofensa es un arma capaz de herir el amor propio. Es una creación humana que deriva de la conciencia del ego y se sostiene con la soberbia y el narcisismo.
El sentimiento de ofensa no está genéticamente programado, es un producto tóxico generado por nuestra incompetencia emocional.
Todas las ofensas son vividas como agresiones, aunque no todas las agresiones provocan el sentimiento de ofensa. Ante el mismo estímulo, sentimos y actuamos de formas muy diferentes en función de nuestros recursos persónales. En función  de nuestra inteligencia emocional, de nuestros valores, de nuestra flexibilidad mental y de nuestro sentido del humor.
Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Así lo afirmó el científico Albert Einstein. No es necesario que exista un ofensor consciente para que alguien se sienta agraviado, ni siquiera que el ofensor sea una persona, (hay quien vive ofendido con la vida misma). Para convertirse en ofensor, sólo se precisa la existencia de una persona que sea susceptible de sentirse ofendida.
Hay personas inseguras, posesivas, con bajo nivel de desarrollo de su proyecto de vida, que la ofensa es la forma que han elegido para relacionarse consigo mismas y con los demás.
Ofender y sentirse ofendido es fácil, conscientes o no, lanzamos y recibimos mensajes que contaminan el medio emocional interior y exterior.
Para no vivir eternamente ofendidos, es importante no entrar en la espiral de agravio y dar salida adecuada a las emociones que surgen cuando nos sentimos heridos por la ofensa.

2 comentarios:

  1. Nadie puede herirnos sin nuestro consentimiento. Pueden lanzarnos una ofensa pero que nos resbale o que la hagamos nuestra solo depende de nosotros.
    Saludos Ana.

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  2. Según el estado estado de animo, en el que nos encontremos, así recibiremos las ofensas que nos hagan. Por eso deberíamos poner una sonrisa cuando nos ofenden y así lograr el efecto contrario de lo que pretenden. Un abrazo.

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