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martes, 16 de abril de 2013

LAS CADERAS



Las caderas están aquí, a ambos lados del cuerpo. Encrucijada de fuerza, tensiones, sensualidad y ritmo, que guarda en su configuración secretos ancestrales de nuestro origen y evolución. Con una estructura similar a los arcos de las catedrales góticas, las caderas distribuyen las cargas corporales que pesan sobre ellas y perfilan el recinto donde se exalta o se dulcifica el latido de nuestras emociones más primarias.
En los seres humanos existe una clara diferencia entre las caderas de ambos sexos. La cadera femenina tiene una mayor inclinación hacia delante, es más amplia, profunda y concede más distancia entre ambos muslos, a fin de facilitar una mejor apertura en el momento del parto. La cadera masculina es más sólida, alargada y más estrecha, pero presenta unas paredes óseas más gruesas, que ofrecen gran resistencia  y estabilidad.
Salvando estas diferencias estructurales, tanto en los hombres como en mujeres, las caderas abrigan la energía sustancial y la potencia fundamental para preservar la vida y su experiencia. Encarnan la pulsación constante de la tierra, la percusión de nuestros movimientos, con los cuales nos enraizamos y asumimos la responsabilidad de nuestra existencia corporal, energética y espiritual, sobre  un planeta que también vibra y late. En las caderas confluyen poderosas energías.
Desde la eras primitivas, la necesidad humana de palpitar junto a la tierra, ha sido el origen de diversas danzas y disciplinas, en las que el movimiento de caderas reproduce la expresión vital y sensual de la propia naturaleza. Capaces de palpitar y moverse como las fuerzas telúricas, de mecerse y ondular como las ondas marinas o dibujar círculos como ciclos lunares, los movimientos de las caderas ayudan a liberar la densidad mental y nos impulsan al encuentro de los límites de nuestra propia esencia  

3 comentarios:

  1. Sencillamente gracias!!! Me encanta este conocimiento profundo sobre diferentes partes del precioso templo humano. Gracias

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  2. Una visión nueva para mí de lo que son nuestras caderas. Muy bonito Ana y gracias por ocuparte de enseñarnos lo que tu sabes. Un beso.

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  3. Siempre es un placer para mí, poder expresar aquí en el blog mis pequeños escritos y saber que hay maravillosas personas que pasáis por él para leerlo. Gracias, un abrazo

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