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lunes, 2 de septiembre de 2013

EL VERANO SE VA



Se  va el verano,  como estación todavía quedan unos días hasta el veintidós, que nos entre el otoño, pero sí se nos va todo lo que representa, libertad de horarios, vacaciones, días enteros en familia, encuentros con amigos, ir a la playa, leer tumbados en la arena, escuchar el rumor del mar, cenas al aire libre acompañados por la danza susurrante de las hojas y ramas de los árboles.
 Ahora nos queda mirar de frente la realidad para afrontar el retorno a la vida diaria y cotidiana.

Hay personas que viven este periodo como una profunda depresión y otras despiden el verano con júbilo. A mí me encanta el verano y me da pena que se marche pero lo despido dando gracias por  toda la energía recibida, por  el descanso de las presiones, por la cercanía de familiares y amigos,  agradecida por la nutrición que me dieron el Sol y la Tierra con su generosa inyección de vida.

En el invierno me encanta sentir el calorcito de los tímidos rayos de  sol  que nos llegan. En verano me gusta disfrutar de los amaneceres cada mañana y por las tardes del crepúsculo, con esos colores maravillosos que me llenan de quietud y bienestar.  

No hay que quedarse apegado, hay   que  valorar las cosas nuevas que entran a nuestra y ahora toca reorganizarnos para el nuevo curso y para todo lo nuevo que nos llega,  saborear la ilusión de lo desconocido, no pensemos que es rutina o que ya conocemos todo lo que vamos hacer. Hay que volver a tener la ilusión de un niño. Ellos tienen unas  enormes ganas de empezar el nuevo curso y encontrarse con sus compañeros. Seamos niños en ese aspecto y empecemos el curso con ganas e ilusión.

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Muy cierto.
    A mi me encanta el otoño, no me importa la rutina, es más la estoy deseando.
    El verano me resulta agotador.
    Prefiero mil veces las tardes de otoño tras el cristal de las ventanas viendo llover.

    No comprendo la melancolía de los tonos ocres, a mi me resultan fascinantes.
    Supongo que siempre fui de espacios intermedios, otoño y primavera, como estaciones neutras donde todo cambia.

    Besitos mediterráneos.

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  3. Por lo único que añoraré que termine el verano, será por esos relajantes atardeceres junto a la orilla del mar, escuchando su ir y venir, a la vez que mis pulmones se llenan de su olor, sin gente que me distraiga y leyendo un buen libro. Un beso.

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  4. Todas las estaciones tienen magia. El verano nos llama al descanso. El otoño y la primavera son romanticismo, nostalgia, amor. Ja ja ja y el invierno es un buen libro y una rica taza de chocolate caliente.
    Cariños.

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