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lunes, 22 de julio de 2013

LAS ESTACIONES




Había un hombre que tenía cuatro hijos. El buscaba que ellos aprendieran a no juzgar las cosas tan rápidamente; entonces los envió a cada uno por turnos a visitar un peral que estaba a una gran distancia

El primer hijo fue en el invierno, el segundo en primavera, el tercero en verano y el hijo más joven en el otoño. Cuando todos ellos habían ido y regresado, el padre los llamó y juntos les pidió que describieran lo que habían visto.

-El primer hijo mencionó que el árbol era horrible, doblado y retorcido.
-El segundo dijo que no, que estaba cubierto con brotes verdes y lleno de promesas.
-El tercer hijo no estuvo de acuerdo, el dijo que estaba cargado de flores, que tenia aroma muy dulce y se veía muy hermoso, era la cosa más llena de gracia que jamás había visto.
-El último de los hijos no estuvo de acuerdo con ninguno de ellos, el dijo que estaba maduro y marchitándose de tanto fruto, lleno de vida y satisfacción.

Entonces el hombre les explicó a sus hijos que todos tenían la razón, porque ellos solo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol.

El les dijo a todos que no debían de juzgar a un árbol, o a una persona, por solo ver una de sus temporadas, y que la esencia de lo que son, la armonía, la felicidad, el amor, la sabiduría… viene con la vida y puede ser sólo medida al final, cuando todas las estaciones han pasado.

Si sólo nos quedamos en el invierno, habremos perdido la promesa de la primavera, la belleza del verano, y la satisfacción del otoño. No hay que dejar que el dolor de una estación destruya la dicha del resto. “Sólo el que persevera encuentra un mañana mejor”.

9 comentarios:

  1. Hola Ana.
    Se me pasa el tiempo sin darme cuenta y no llego a donde quiero llegar, al entrar con retraso, voy repasado y encuentro cosas muy interesantes y amenas, gracias.
    Ahora llego al día de hoy, a esta moraleja que se debe tener en cuenta, ya que cada uno cuenta de feria según le va en ella, no porque no veamos o sepamos quiere decir que otros no vean, ni sepan, cada uno abanza en su nivel.
    Un abrazo.
    Ambar.

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  2. Si es que tenemos la manía o costumbre, de juzgar y sentenciar las acciones y actitudes de los demás... así nos han inculcado en esta sociedad. Personalmente, cada vez soy más consciente de que lo que he dado en el pasado, estoy recibiendo en el presente. Y no es cuestión de fe, sino por experiencia.

    Bonito cuento, Me ecantan!! porque como alguien dijo: "Los cuentos sirven para dormir a los niños, y para despertar a los adultos"
    Un abrazo!!

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  3. ¡Hermoso escrito! gracias por compartirlo.
    Besos

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  4. Hola Ana.
    Un lindo relato y excelente reflexión, me encantó!!
    Un besito.

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  5. Excelente relato me encantó...muy buena reflexión ...
    Un abrazo Anita
    Cristina

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  6. Gracias a todas y a todos por dejar vuestros comentarios, perdonarme por no contestar a los mismos y tampoco dejar huella en vuestros blogs, pero sólo lo puedo hacer cuando vengo a la ciudad, que es una vez a la semana, pasarme a ver vuestros escritos eso sí que lo hago a diario. A los nuevos que os habéis quedado en blog, bienvenidos. Recibir un enorme abrazo

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  7. What a simple but oh so wise lesson! Very beautiful Ana:) It's never too late to learn!xx

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