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viernes, 19 de mayo de 2023

NADIE NOS ENSEÑA A MORIR…

LA GENTE MUERE. ▪La GENTE muere y queda todo ahí, los planes a largo plazo, las tareas de casa, las deudas con el banco, las parcelas, las joyas, el coche nuevo que compré para tener status. ▪La GENTE MUERE sin siquiera guardar la comida en el refri, todo se pudre, la ropa se queda colgada o puesta en su lugar. ▪La GENTE MUERE, se disuelve toda la importancia que pensábamos que teníamos, la vida continúa, las personas superan tu ausencia y siguen sus rutinas normalmente. ▪La GENTE MUERE y todos los grandes problemas que creíamos que teníamos se transforman en un inmenso vacío. Los problemas viven dentro de nosotros. Las cosas tienen la energía que ponemos en ellas y ejercen en nosotros la influencia que permitimos. ▪La GENTE MUERE y el mundo sigue siendo caótico, como si nuestra presencia o ausencia no hiciera la menor diferencia. En realidad, no lo hace. Somos pequeños, pero prepotentes. Vivimos olvidando que la muerte siempre esta al acecho. ▪La GENTE MUERE, pues así es: un parpadeo y al otro ya estás muerto. El perro es donado y se aferra a los nuevos dueños. ▪Los viudos se casan nuevamente, andan de la mano, van al cine, se divierten y te olvidan. ▪La GENTE muere y somos rápidamente reemplazados en el puesto que ocupábamos en la empresa. ▪Las cosas que ni siquiera usamos, son donadas, algunas tiradas a la basura. ▪Cuando menos esperamos, la GENTE MUERE. Por otra parte, ¿quién espera morir? Si la gente esperase por la muerte, tal vez procurara vivir mejor. Tal vez usara su mejor ropa hoy, usara su mejor perfume, viajará hoy, tal vez la gente comiese el postre antes del almuerzo. Tal vez la gente esperase menos de los demás, si la gente esperase por la muerte, tal vez perdonaría más, reiría más, apreciara la naturaleza, tal vez valoraría más al tiempo y menos al dinero. Si la gente tuviera conciencia de que puede partir de este mundo en cualquier momento tal vez entendería que no vale la pena entristecerse con las cosas banales, oyese más música y bailase aún cuando no lo sepa hacer bien. El tiempo vuela... A partir del momento en que la gente nace, comienza el viaje veloz con destino al fin - y aún hay quienes viven con prisa!! Sin darse el regalo de percibir, que cada día más es un día menos, porque la gente muere todo el tiempo, poco a poco y un poco más, cada segundo que pasa. Respondamos para nosotros, la pregunta: Qué estoy haciendo con el poco tiempo que me queda? Te invito a reflexionar y ser proactivo!! Disfruta todo lo bello de esta vida y aprovecha toda oportunidad de ser feliz y hacer felices a quienes te rodean.

lunes, 15 de mayo de 2023

A QUÉ EDAD HE LLEGADO... ?

La edad en que se olvidan los rencores. La edad en que se perdonan los errores. La edad en que lo más mínimo tiene importancia y en que lo que más importa pasa y puede esperar un poco. La edad propia para amar con las ansias guardadas. La edad de perdonar y pedir que me perdonen. La edad en que veo a mis hijos crecer y hacer su vida. La edad en que las lágrimas afloran dulcemente y rápidamente por mis mejillas. La edad en que la sonrisa brota de mis labios a la menor indicación de la dulzura. La edad, "amigos" en que esta palabra resuena con alegría en mis oídos. La edad en que amo, y permito que me amen. La edad en que todo pasa y deja huella. La edad de los recuerdos y los olvidos. La edad que nunca voy a olvidar..."

viernes, 12 de mayo de 2023

UN MÉDICO EN CUERPO Y ALMA

Mohamed Mashally, el “médico de los Pobres", se graduó en la Facultad de Medicina en 1967 con 110 cum laude, (se usa como calificación máxima de tesis doctorales y de premios). el Dr. Mohamed Mashally había estado visitando a los pobres en su ciudad en Egipto durante más de 50 años, musulmanes, cristianos coptos... lo hacia todo muchas veces gratis, en su modesta clínica, también daba dinero a sus pacientes más pobres para comprar medicamentos y cobraba (menos de un dólar) a los pacientes que estaban bien económicamente. Decenas de pacientes hacian fila todos los días frente a su humilde clínica donde el Dr. Muhammad trabajaba 10 horas al día de 9 de la mañana a 7 de la tarde, para tratar a la mayor cantidad de personas. Muhammad Mashali nunca tuvo un automóvil, ni siquiera un teléfono celular. Caminaba desde su casa a la clínica a pie a pesar de que tenía más de 80 años. Cuando uno de los señores ricos del Golfo se enteró de su historia, le dio el equivalente a $20,000 dólares, también le dio un automóvil para moverse, pero después de un año, a su regreso a Egipto, el hombre rico descubrió que Muhammad incluso había vendido el automóvil para ayudar a sus pacientes pobres, incluso para comprar materiales, analizadores, Muhammad Mashaly dijo: Después de graduarme descubrí que mi padre sacrificó toda su vida para hacerme médico. Entonces le prometí a Dios que no tomaría un centavo de los pobres y viviría una vida al servicio de mi vecino de cualquier cultura o religión que fuese. Un hombre que dedicó toda su vida a salvar vidas y ayudar a cualquiera que estuviese en dificultades". Mohamed Mashally murió el 28 de julio de 2020 en Tanta , gobernación de Gharbia y fue enterrado en su gobernación natal de Beheira Un referente, más allá del compromiso social y el juramento hipocrático.