Vuestra razón y vuestra pasión son el timón y las velas de
vuestra alma que navega.
Si vuestro timón o vuestras velas se rompieran, no podríais
más que dar bandazos e ir a la
deriva, o permanecer inmóviles en medio del mar.
Pues la razón, gobernando sola, es una fuerza que limita; y
la pasión, desatendida, es una llama que arde hasta su propia destrucción.
Por tanto, que vuestra alma exalte a vuestra razón hasta la
altura de la pasión, para que pueda cantar; y dirigid vuestra pasión con la
razón, para que la pasión pueda vivir a través de su resurrección diaria y como el ave fénix, se eleve de sus propias
cenizas.
Khalil Gibran






